La gente gay y la religión..
En octubre del año pasado, esta congregación me ordenó como su ministro: a un hombre abiertamente gay. Por la tarde hubo una celebración, en la que participaron ministros visitantes y líderes laicos de una amplia gama de creencias dentro de nuestra fe.
Un artículo de Ricky Hoyt traducido por Francisco Javier Lagunes Gaitán..
En octubre del año pasado, esta congregación me ordenó como su ministro: a un hombre abiertamente gay. Por la tarde hubo una celebración, en la que participaron ministros visitantes y líderes laicos de una amplia gama de creencias dentro de nuestra fe. Nadie se opuso ni hubo expresiones de desacuerdo. Nadie escribió cartas condenatorias contra la iglesia ni contra mí. Nadie formó piquetes impugnadores con carteles de protesta fuera de la iglesia.
No solamente mi homosexualidad no ha sido un tema a debate para esta iglesia, ni siquiera soy el primer ministro gay que ustedes han llamado para servirles. Pero cuando las congregaciones Unitarias Universalistas, a lo largo y ancho de toda nuestra asociación religiosa, rutinariamente llaman y ordenan al ministerio a hombres y mujeres abiertamente homosexuales; cuando nosotros esperamos con naturalidad que nuestros ministros y ministras bendigan a parejas del mismo sexo en santa unión; cuando cada mañana proclamamos que la diversidad de orientaciones y identidades sexuales entre nosotros es un regalo espiritual para todos nosotros; llevamos a la práctica, si ya no un acto revolucionario, sí un acto que todavía resulta extremadamente inusual.
Ser abiertamente gay y, al mismo tiempo, un ministro nada controvertido de una congregación que no es gay resulta extremadamente inusual.
La Iglesia Presbiteriana declaró en 1993, "Las personas homosexuales asumidas positivamente no deben ser ordenadas como ministros de la Palabra y del Sacramento, 'elders' (directivos laicos), o diáconos". En 1997, añadieron una declaración a su constitución que dice, que a los funcionarios eclesiales se les requiere vivir "en fidelidad dentro de la alianza matrimonial, entre un hombre y una mujer, o en la castidad en la soltería". En otras palabras, se prohíbe a gays y lesbianas casarse y son condenados por tener sexo fuera del matrimonio.
La Iglesia Metodista proclama que la homosexualidad es incompatible con la enseñanza cristiana y prohíbe a sus ministros casar a parejas del mismo sexo. Muchos ministros valerosos desafían actualmente esta orden, con lo que ponen en peligro sus trabajos. Las y los seminaristas lesbianas y gays mantienen el secreto sobre su orientación sexual con el objetivo de lograr ser ordenados y servir a sus iglesias desde dentro de sus 'clósets' (armarios), para conservar sus puestos.
La Iglesia Luterana está básicamente igual. Los luteranos nos dicen, "El marco normativo para el intercurso sexual es el matrimonio…". Y sin rodeos lo ponen así, "Los homosexuales practicantes están excluidos del ministerio ordenado".
Probablemente no necesito decirles lo que piensan los bautistas. He aquí una cita, "Las ideologías inmorales como la homosexualidad, la infidelidad, y el adulterio, son bíblicamente censurables y aborrecibles para Dios y Su plan para el mundo que Él ama".
La verdad es que, ninguna denominación protestante histórica; ninguna secta judía, ortodoxa, conservadora, o reformada; ninguna iglesia católica, romana u oriental; apoya inequívocamente la ordenación de clérigos gay o lesbianas, y la bendición ritual de parejas del mismo sexo.
Esta es una afirmación categórica general que, desde luego, requiere más delimitación.
Esta delimitación tiene que ver con la diferencia entre la forma de gobierno basada en la denominación religiosa y la forma de gobierno basada en las congregaciones.
En iglesias con una forma de gobierno denominacional, tales como los metodistas, presbiterianos, luteranos, y católicos, hay un cuerpo centralizado de toma de decisiones que controla y dirige a todas las iglesias locales, y a las parroquias individuales no se les permite rechazar o ignorar las reglas que no les gusten. Con la única excepción de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM, o UFMCC, por sus siglas en inglés), que se organizó específicamente por y para gays y lesbianas, ninguna organización religiosa bajo una forma de gobierno denominacional apoya la ordenación y el matrimonio de personas gueis y lesbianas.
En iglesias con una forma de gobierno congregacional, tales como los bautistas, congregacionalistas (Iglesia Unida de Cristo, o UCC, por sus siglas en inglés), las sinagogas judías, y los Unitarios Universalistas, se fomenta que las congregaciones decidan sus propias políticas, hasta cierto punto. Por ello es que hay algunos rabinos, ministros o pastores lésbico gay en estas iglesias, y algunas iglesias permitirán que los clérigos bendigan parejas del mismo sexo. Pero debido a que, las iglesias congregacionalistas y las sinagogas reformadas son independientes, también encontrarás iglesias congregacionalistas, y sinagogas reformadas que no admiten la ordenación o el matrimonio de gente gay. Ninguno de los cuerpos directivos conjuntos de entre los varios cuerpos directivos de con gobernantes con estructura congregacional ha hecho nunca un pronunciamiento irrestricto en apoyo a la ordenación o el matrimonio lésbico gay.
Con una excepción.
El Unitarismo Universalista es la única organización religiosa, de entre las que no están compuestas principalmente por gente gay, que ha emitido declaraciones institucionales conjuntas que apoyan –sin fisuras– la ordenación de clero lésbico gay, y el matrimonio del mismo sexo. ¡Somos la única!
Quiero reflexionar sobre esto por un segundo. En ninguna otra organización religiosa (con excepción de la iglesia específicamente gay ICM) podría yo visitar cualquier iglesia de la organización y sentirme cómodo de anunciar desde el púlpito que soy gay.
En ninguna otra organización religiosa (excepto en la ICM) podríamos mi pareja y yo ir a cualquier parroquia de la organización y dar por hecho que la congregación local apoyará a su ministro para casarnos, e incluso en algunas denominaciones religiosas ninguna de sus iglesias nos casaría.
Imagina, entonces, cuál es la situación para los gays y lesbianas que buscan una iglesia para acudir. Si hacemos a un lado a la Unitaria Universalista, tienen básicamente dos opciones.
Si les interesa contar con un ministerio como personas totales, lo que incluye su sexualidad, y si quieren ser apoyadas por toda la organización, en vez de solamente por su parroquia o sinagoga, todo lo que podrían hacer es acudir a la ICM, si es que hay una en su vecindario. En una parroquia de la ICM encontrarán una congregación casi exclusivamente lésbico gay, casi con certeza dirigida por un pastor gay o lesbiana. Aparte del hecho de aceptar completamente la sexualidad lésbico gay, la teología de las iglesias ICM es por lo general conservadora, una forma de cristianismo evangélico.
Si no hay ICM, o si estar en una iglesia exclusiva gay lo sientes como encerrarte en un gueto, o si quieres algo más que teología cristiana conservadora, entonces debes intentar la opción número dos. Podrías encontrar una parroquia que individualmente apoye a gays y lesbianas dentro de una denominación que constantemente publique declaraciones desdeñosas hacia ti. Si encuentras un pastor abiertamente gay o lesbiana no será apoyado por la denominación en su conjunto. Un servicio de matrimonio para ti y tu pareja podría ser imposible, incluso si la congregación y el pastor estuvieran dispuestos a realizarlo.
[Gueto es una zona de reservación, o barrio segregado, en el que se relega a un grupo social marginado. Durante la edad media, el Ghetto de Venecia fue el islote en el que se asentaban las fundiciones. La comunidad judía –la identidad étnica sí define comunidades–, de Venecia fue concentrada en ese islote en precarias condiciones. Posteriormente, a las zonas de concentración asignadas a los grupos sociales marginados en Europa Oriental –gitanos, judíos y otras etnias– se les llamó guetos. El movimiento de liberación homosexual –de los años 70– definía muchos de sus objetivos, en su imaginario social, alrededor de la creación de zonas liberadas para la "comunidad". Los críticos de esta visión la rechazan al señalar que la creación de guetos (grandes o chicos, pobres o privilegiados) no es una vía para lograr la liberación profunda, que la auténtica liberación tendría más que ver con la integración en todos los ámbitos. N. del T.]
Algunos gays y lesbianas se las arreglan para llevar vidas religiosas satisfactorias dentro de estas dos opciones. Pienso que ambas están llenas de peligros espirituales. En los dos casos la persona religiosa lesbiana o gay se mantiene como una persona de segunda clase. Ya sea que te quedes en alguna de las iglesias históricas; dentro del refugio precario de una pequeña comunidad de apoyo, combatiendo a la estructura jerárquica que te niega en cada oportunidad. O en una iglesia lésbico gay, en ambos casos, te perderías de los beneficios de una comunidad diversa.
Y, por fuera del Unitarismo Universalista, estas son las dos mejores opciones. La mayoría de los gays y lesbianas nunca llegan siquiera hasta allá. La mayoría de las lesbianas y gays se crió en iglesias en las que no hay gente abiertamente gay o lesbiana, en las que si el tema llegara a salir alguna vez, sería a título de ejemplo en un sermón sobre el pecado y la inmoralidad. No hay modelos a seguir de clero gay o lésbico para los chicos y chicas que se sienten llamados al ministerio. No se celebran bodas de parejas del mismo sexo, así que la congregación erróneamente llega a la conclusión de que la homosexualidad solo permitiría encuentros sexuales casuales y pasajeros.
¿Acaso resulta así sorprendente que 'religión' sea frecuentemente la palabra más sucia del vocabulario lésbico gay? La mayoría de nosotros hemos huido de la religión a la edad más temprana posible y nunca miramos atrás.
Por ello me congratulo. Felicito sin reservas a cualquiera que habiendo sido criado con el ridículo, la opresión, la violencia síquica y espiritual, logre reconocer la falsedad, la hipocresía y la malignidad de esa clase de religión y se libere de ella. Lo último que deberían hacer es regresar a ella. Para mucha gente gay y lesbiana la única religión buena es la religión muerta.
En este punto, el relato puede empezar a sonar familiar para muchos de ustedes. Muchos de los Unitarios Universalistas se criaron en religiones que ahora reconocemos como dañinas para el alma, más que animadoras y nutrientes del alma, y escapamos de ellas. ¡Bien por ti! Así que tú, por ello, puedes conectarte con la experiencia de la gente gay o lesbiana, que se dio cuenta que luego de dejar la iglesia, su interés y necesidad de una vida espiritual plena no desaparece.
Tu siguiente paso fue encontrar al Unitarismo Universalista. Aquí, al fin, encontraste una organización religiosa donde puedes ser todo lo que puedes ser. Aquí, como en ninguna otra parte, se te invita a traer todo lo que constituye tu personalidad hacia la jornada espiritual: todas tus creencias estrambóticas, todas tus descreencias estrambóticas, cada parte de tu inteligencia, cada parte de cada religión que alguna vez te interesara, tu amor a Dios, tu amor por la comunidad humana, toda tu capacidad de indignación por las injusticias del mundo, y todas tus dudas sobre la realidad del otro mundo. ¡Qué carambas, en esta iglesia incluso te aceptamos si eres gay!
Así que la pregunta que probablemente muchos de ustedes se hacen es, "¿Por qué no hay más lesbianas y gays aquí?" Y tal vez se hayan respondido, "El problema ha de ser que persiste alguna presión heterosexista en nosotros o en nuestra iglesia que mantendría alejada a más gente gay y lesbiana".
[El heterosexismo es el prejuicio ideológico que pretende que sólo existiría una forma de ser y de sentir válida –asociada a las versiones más estereotipadas y convencionales de una vida heterosexual. Mientras que la heterosexualidad es tan solo una etiqueta para designar ciertos deseos o prácticas, o una identidad asumida a partir de estos deseos o prácticas, el heterosexismo es una ideología tiránica que pretende imponer a toda la sociedad una determinada forma de ser y sentir, sin tomar en cuenta las necesidades humanas profundas, ni los deseos y sentimientos reales de las personas. El heterosexismo opresivo nos aleja de nosotros mismos, pretende uniformarnos coercitivamente y victimizar a quienes no se ajusten a su dictado. Cada vez más personas, incluso muchas cuya orientación es heterosexual, rechazan las convenciones y estereotipos heterosexistas en su vida cotidiana. N. del T.]
Pienso que esta es una respuesta desencaminada. No considero que el Unitarismo Universalista sea una religión heterosexista. Sino que la razón para que 'religión' sea la palabra más sucia en el vocabulario lésbico gay es que somos la única religión que no es heterosexista. El Unitarismo Universalista es la única religión que incluye inequívocamente a las lesbianas y gays. Les incluimos, no solo de manera simbólica al invitarles a unirse a nuestras congregaciones, sino en el sentido significativo, al invitar a gente LGBT a que sean nuestros líderes espirituales, y al celebrar sus relaciones a través de del acto religioso del matrimonio. Les incluimos, no en un ambiente guetizado –de autoexclusión del gran mundo– de una iglesia lésbico gay, sino en una iglesia plenamente diversa.
Pero somos la única religión que hace esto. Y somos una religión muy pequeña. Mucha gente nunca ha escuchado de nosotros, y han formado sus ideas sobre la religión con base en las religiones de las que han escuchado.
Los metodistas, presbiterianos y luteranos son noticia una y otra vez alrededor del interminable debate sobre cuestiones lésbico gays, mientras que las declaraciones de apoyo de la Asamblea General Unitaria Universalista logran solamente alguna mención, y luego desaparecen de la percepción pública. Las lesbianas y gays escuchan las condenas de los bautistas, y de los católicos, y solo les confirman lo que ya pensaban que sabían sobre la religión. Cuando vemos a los manifestantes opositores que gritan eslóganes de odio desde las líneas de contención del desfile del orgullo lésbico gay, nos reímos, porque esta vez la religión organizada se ha vuelto tan irrelevante para las vidas de las lesbianas y gays que para muchos de nosotros incluso ha perdido su poder de hacernos sentir mal.
No quiero dejar totalmente fuera de las críticas a los Unitarios Universalistas. Ciertamente, en una cultura heterosexista como la nuestra, el heterosexismo surgirá en las personas y en nuestra iglesia en muchas y muy variadas y sutiles maneras. Pero en tanto que reconocemos nuestro heterosexismo enterrado y nos afanamos por arrancarlo de raíz también debemos celebrar la ventaja de años luz por delante de cualquier otra iglesia a que está ya el Unitarismo Universalista. No es nuestro heterosexismo enterrado lo que inhibe a las lesbianas y gays de acercarse a nosotros. Es el descarado heterosexismo de la religión en general lo que mantiene alejada a gays y lesbianas.
Quiero discutir dos de las razones religiosas que han hecho a la religión tan antigay. De ninguna manera agotan todas las razones culturales para la homofobia, pero ambas razones tienen profundas implicaciones para la religión Unitaria Universalista.
La primera razón por la que las religiones son antigay es debido a la forma en la que leen la Biblia.
La Biblia en su conjunto no es antigay. Existen, desde luego, unos pocos pasajes en la Biblia que claramente condenan la práctica homosexual. Irónicamente, el pasaje que usualmente mencionan, sobre Sodoma y Gomorra, es el pasaje que más claramente no es antigay.
Sodoma y Gomorra son dos ciudades, descritas en el Génesis, que son destruidas por Dios debido a lo maligno de sus maneras. La gente que no lee su Biblia muy cuidadosamente asume que el pecado de Sodoma y Gomorra es la homosexualidad, en efecto, a esto nos remite la palabra "sodomía". Pero luego en la Biblia, Ezequiel explica muy claramente, "Este fue el crimen de tu hermana Sodoma: orgullo voracidad e indolencia de la dulce vida tuiveron ella y sus hijas; no socorrieron al pobre y al indigente" (EZ 16:49). Si comer buena comida cuando otros tiene hambre es sodomía, entonces admitiré ser un sodomita, y tal vez algunos de ustedes también lo hagan.
Si incluimos el relato de Sodoma y Gomorra hay en realidad sólo unos seis pasajes en la Biblia que harían referencia a la homosexualidad. La Iglesia de la Comunidad Metropolitana es capaz de preservar su reverencia por la Biblia a través de ofrecer explicaciones para cada uno de esos seis pasajes. Aunque podrías hacerlo fácilmente con el de Sodoma y Gomorra, pienso que hay otros pasajes que son bastante claros. Es lo que el Levítico 20:13 significa cuando dice, "Si un varón se acuesta con otro varón, como se hace con una mujer, ambos han cometido una abominación; han de morir, su sangre sobre ellos". Fácilmente podrías argüir que la Biblia condena muchas cosas que no prohibimos hoy en día. Pero esto sería hablar de forma equívoca. Si tu religión de cualquier forma ve la Biblia como la palabra de Dios, entonces tienes que hacer frente al hecho de que la palabra de Dios condena la homosexualidad. Si dices que la homosexualidad realmente está bien aunque la Biblia diga otra cosa, ¿Entonces bajo que criterio te quedarás con algo de la Biblia? Decidir por ti mismo cuáles partes de la Biblia honrarás, y cuáles no, te convierte a ti en la autoridad, en vez de la Biblia. Entonces, ¿Hacia dónde voltearás para encontrar un recuento autorizado e incuestionable de la palabra de Dios?
El Unitarismo Universalista se deslizó por esa pendiente hace mucho tiempo. No nos molesta que ya no contemos con un texto único para tomarlo como un recuento autorizado de la palabra de Dios y no nos importa terminar siempre con más preguntas que respuestas. Pero si la Biblia es importante para ti, como tu principal o única referencia sobre el plan de Dios, entonces tienes una fuerte razón religiosa para condenar la homosexualidad.
La segunda razón de por qué las religiones son antigay es debido a que tienen una teología de un solo camino.
La mayoría de las religiones proclaman que ellas han resuelto la manera de salir de la presente situación de sufrimiento hacia el esperado futuro de felicidad. Para casi cada religión existe un camino correcto, la iglesia ya lo ha resuelto por ti, tu tarea se reduce a aprender el camino señalado, seguirlo de cerca, y confiar.
Si tu teología es de un solo camino, hay una tendencia a ver el mundo en términos de correcto y equivocado. Hay un camino correcto, y muchos caminos equivocados. Hay una forma correcta de actuar en el mundo, una forma correcta de adorar, una forma correcta de complacer a Dios, y un montón de formas equivocadas. Seguir el camino equivocado es, o desafortunado, o deplorable, de acuerdo a la iglesia.
Mira la forma en que la iglesia habla sobre los otros caminos espirituales "equivocados" y mira cómo hablan sobre la homosexualidad. En cada caso, la heterosexualidad es el camino de la iglesia, y la homosexualidad es considerada más o menos equivocada. Los homosexuales impenitentes serán condenados. Los homosexuales deben ser convertidos. Debe sentirse lástima hacia ellos. Los homosexuales deben ser tolerados como miembros de la iglesia pero no se les considera apropiados para ser líderes de la iglesia. Los homosexuales deben ser aceptados pero no animados por actos tales como santificar sus relaciones.
Muchas iglesias con teologías de un solo camino son muy abiertas y aceptantes de otros caminos espirituales, y éstas típicamente son abiertas y aceptantes hacia las lesbianas y homosexuales. Muchas iglesias cristianas, por ejemplo, no dicen que "¡Ah, sí, los budistas están en el camino equivocado!", y no intentan cambiarlos, pero incluso éstas que son las iglesias más liberales, todavía enseñan solo un camino espiritual en su iglesia. Y esa teología de un solo camino, incluso la de la clase más liberal, todavía hace aceptable ver algunas orientaciones sexuales como las mejores, y a otras como no tan mejores.
El Unitarismo Universalista no enseña una teología de un solo camino. Creemos que hay tantos caminos como individuos, y –por nuestro universalismo– consideramos que todos los caminos son igualmente efectivos para conducirnos a nuestra salvación. Nuestra teología de múltiples caminos ofrece un fundamento filosófico, a diferencia de otras religiones, que nos permite considerar cuestiones tales como la orientación sexual no en términos de correcto y equivocado, ni siquiera de 'pasable' y 'mejor', sino en términos de diversas, pero igualmente santas, amorosas, y dadoras de vida.
En la medida en que una religión está atada a una fuente limitada de sabiduría Divina y a una teología de un solo camino, eso crea niveles de valor en cuanto a las maneras de ser en el mundo, esa religión será un hogar difícil para cualquiera que viva por fuera de esa norma.
En la medida en que el Unitarismo Universalista abarca una amplia variedad de fuentes de sabiduría Divina, y a una teología de muchos caminos que valora igualmente diversos modos de ser en el mundo, el Unitarismo Universalista puede ofrecer un hogar religioso para los gays y las lesbianas.
El hecho de que podríamos ser un hogar para los gueis y las lesbianas, si tan solo supieran que estamos aquí, es un llamado a darnos a conocer. Pero todavía no ha terminado nuestro problema.
Asumirse Unitario Universalista significa abandonar la seguridad un único libro de autoridad, y de un único camino autorizado. Incluso para aquellos que han escuchado del Unitarismo Universalista, estos resultan obstáculos intimidantes.
Como muchos otros, muchos gays y lesbianas son reacios a unirse a una religión que requiere de tanta incertidumbre. Otros encuentran que el valor de una relación continuada con las respuestas religiosas tradicionales bien vale el precio de abandonar una parte de sí mismos.
Se trata al mismo tiempo del llamado y del reto de nuestro 'evangelismo' Unitario Universalista.
Que encontremos una fuerza igual a la tarea conforme avanzamos en el trabajo profundo, duro y enorme de traer el bálsamo curativo de la religión liberal a un mundo herido y temeroso.
Publicat a:
http://mx.groups.yahoo.com/group/unitariosuniversalistasmexico/message/54
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